miércoles, 3 de julio de 2013

Monosatírico II. Día internacional de los museos





El 18 de mayo se celebra el Día Internacional de los Museos pero eso es un dato que usted ya sabe o seguramente se enterará este sábado, cuando todo mundo exponga en las redes sociales sus múltiples visitas a estos.
Lo que probablemente no sea tan conocido es el tema de este año ni las actividades de los espacios museísticos de la capital potosina para conmemorar el día. En el primero de los casos se trata de la fórmula Memoria + Creatividad = Progreso social. La idea del arte como progreso, como gestor del desarrollo social ha venido creciendo a nivel mundial en los años recientes y de hecho en esta nueva administración presidencial así ha sido anunciada la política cultural por parte del titular de CONACULTA, Rafael Tovar y de Teresa y pobremente replicado (sólo he escuchado esa línea en una entrevista radiofónica pre grabada con el Secretario) en la actual Secretaría de Cultura, sin embargo los mecanismos aún no han sido plenamente orquestados para vincular directamente el arte con el desarrollo y esto no es problema menor, máxime cuando no se tiene idea del cómo hacerlo.
Los ocho museos de la capital del Estado (descontemos por ahora los del interior y otros espacios de exhibición) han anunciado las actividades que con motivo de su día se han preparado y con todo respeto hay que decir que todas son acciones reactivas no correspondientes a lo que llama el Consejo Internacional de Museos (ICOM) en la temática correspondiente. Hay cosas muy interesantes y que debemos aprovechar, totalmente cierto –incluso una muy innovadora, un “flash mof” que anuncia la SeCult en el programa editado que lanzaron, supongo ha de ser como un flashmob 3.5 o algo así de avanzado, pero dejémonos de ironías-, que creo corresponden ante todo a la dura realidad que viven los museos del estado.
El periodo de ampliación de la infraestructura cultural en la capital potosina comprendida entre la apertura del Museo Federico Silva. Escultura Contemporánea y el Museo de Arte Contemporáneo conllevó también a una serie de críticas a cual más estridente y de desinformada malaleche por parte de medios y comunidad artística que nunca han profundizado en la compleja realidad de los museos cuya mayor preocupación cotidiana no son tales cuestionamientos sino el lidiar con el cada vez más cerrado e insensible aparato burocrático de las finanzas del Estado, sobre todo en este periodo en que ni al Gobernador, al mandatario de facto o la Gobernadora les importa el devenir de la cultura. La preocupación central es el cómo mantener las actividades ante la ausencia de apoyo oficial y el regateo sin fin de los recursos aprobados en la Ley general de egresos, sin contar con el fuego amigo de la propia SeCult, enredada en su valentía limitada al momento de encarar a otras instancias de gobierno.
La celebración será pues animosa pero alejada de la actualidad, entrañable pero  cosmética hasta el día en que las autoridades locales entiendan la simpleza de la fórmula: Memoria + Creatividad = Progreso social, que es así de simple, tan simple como se quiera que sea el avance real de nuestro estado. Pero los funcionarios torancistas han demostrado ser todo menos creativos o memoriosos.

Monosatírico




 El mono que quería ser un escritor satírico de Monterroso finalmente fue acallado en ideas por el peso de su propia conciencia. Ya eso tengo de ventaja, el descrédito general está de mi lado.
En estos tiempos de corrección política todo es proclive para que seamos señalados como frívolos, amargados o reaccionarios tanto como visionarios o atrevidos según el grado de cercanía que el público tenga con las ideas que nos lee y en tanto el aplauso o la censura son recibidos más o menos gravemente dependiendo de la fortaleza de espíritu del que teclea, máxime si se mueve en un terreno tan delicado como el quehacer de la cultura, donde todos sin variar son habilitadores del saber e inmaculados mártires, tanto el abnegado funcionario incomprendido como el artista que proclama sus derechos ante las murallas del burocratismo. Por eso es difícil congratularse con ambas partes al mismo tiempo y la mejor herramienta para expresarse pareciera ser un ambiguo cinismo. Ah, listillo de mí.
Pensar en voz alta es el ejercicio. Pensar y dejar que las ideas floten en el río inagotable de la red, el ser valiente en la supercarretera de la información (nótese la actualidad de la referencia) donde las palabras tienen tanta perdurabilidad como el trending topic del momento nos lo permita. Abriguemos la petulancia de la fama de un segundo como guía para expresar las palabras que no sabemos el destino que tengan.
No es idea nueva, en 1978 J.G. Ballard lo dijo: “En el futuro vas a tener una idea nueva radical, pero dentro de tres minutos estará totalmente aceptada y a la venta en el supermercado más cercano”. Una realidad que en los años recientes nos ha alcanzado. Pero no se me tilde de profundo, eso lo leí hace trece años en una revista Complot que tenía en la portada al grupo La Ley bajo el término de visionarios.
¿Cuál es el proceso entonces? ¿Escribir ebrio y corregir sobrio tal como aconsejaba Hemingway de acuerdo a la cita de sus palabras que en estos días corre en las redes sociales? ¿Seguir cabalgando y que los perros ladren como todo mundo ahora supone que dijo Cervantes en el Quijote? Creo que me quedo más bien con la imagen de mi gato Cucho, quien al darse cuenta de la fobia de mis vecinos sobre su felina existencia se apoltronaba socarronamente a tomar el sol en la barda limítrofe de ambas casas para ver como corrían desesperados gritando “¡ahí está el gato!” mientras los observaba -me imagino despreocupado y divertido por una acción tan simple como ser y estar en un lugar donde causaba furor por impertinente- hasta que se aburría e iba a lamerse la entrepierna a otro lado. 
¿Qué le depara a esta columna el destino? Muchas exposiciones, festivales, muestras y acciones gubernamentales a cual más de divertidas. No por ello menos serias, menos graves, menos relevantes en este arenal tratando de florecer que es la vida cultural del estado.
Ya lo veremos.

Twitter: @ottolumiere

martes, 11 de junio de 2013

Cuarenta, o del inconveniente de haber nacido




Y aunque
te claven las manos en una cruz,
canturreas un vals desde lo alto
-Maïakovski-

En 1980 John Lennon escribió –a petición de Ringo Starr- un tema llamado Life begins at 40, horrendo, por cierto y que nunca llegó a comprobar dado que murió en el año en que recién los cumplía. Pete Townshend dijo antes que no confiaras en alguien mayor de 30, pero actualmente tiene 68, así que la fuente no es muy fiable.
Para alguien con síndrome de Peter Pan el llegar a dicha edad no es divertido, máxime si aparte de ello los aparenta (y más), pero es el curso de la vida, de manera que no hay forma de escapar de ello salvo que las circunstancias no lo permitan y antes de cuatro meses haya pasado a ver si lo que dicen que hay del otro lado de la luz es cierto, cosa que por otro lado no me apura comprobar, por cierto.
Sin embargo no quiero. A pesar de que he vivido más y con mayor intensidad que muchos de los que lean estas líneas no me apetece entrar a la decadencia con un optimismo vendido por los fans de Viva la gente. No es cierto lo que dicen de la plenitud salvo que se refiera a plenitud de achaques; lo cierto -y comprobado por mis amigos, la gran mayoría menores que yo- es que desde recién pasados los 30 las cosas no corresponden a lo que estábamos acostumbrados, una carrera al camión, 3 flexiones, 2 pisos de escaleras y hay que tomar respiro, no se diga ya entrar en un escarceo amoroso sin tomar unos minutos de respiro antes del siguiente, si es que antes no nos ha vencido el sueño.
El cuerpo tolera más el alcohol y algunas drogas, es cierto, pero también lo es que las resacas se extienden por más tiempo y aparte nunca faltan varios amigos que presumen de haber encontrado una vida más saludable y ya corren x kilómetros, nadan tres ríos, sacan a pasear al perro o practican algún deporte engañando a la propia decadencia de  su cuerpo, eso sí, muy animados. Doblegados por lo políticamente correcto pues; la verdad es que uno empieza a preocuparse por cada nuevo dolor o signo incorrecto en el cuerpo.
La vida socio-política, ¡ah!, A lo largo de los años he participado en varias circunstancias y movimientos relevantes que no me son reconocidos, he recibido en cambio un premio nacional de poesía patito y otro de periodismo cultural en un lugar donde eso es letra muerta. Lo demás, en cambio, se ha considerado obra de otros. La patética sombra del payasito, pudiera decirse.
También durante el transcurso de los 30 uno va aprendiendo que no se puede decir todo lo que se piensa, que hay que cuidar la chuleta y tolerar al jefe idiota que no entiende cómo funcionan las cosas pero es quien paga, porque antes que la dignidad está la renta, luz, teléfono, colegiaturas, cable y todas esas cosas que nos imponen para pensar que es grata la vida.
El amor es otra cosa, señores, como diría mi amado Eduardo Lizalde. A esta edad a uno se le ve mal si no tiene una pareja estable y varios escuincles jodones que le embarren la casa a diario. Nada más aburrido que la imposición monogámica de la cultura occidental pero qué bien viste en las reuniones de amigos donde hay que ir con la compañera de vida y hablar de cuan bien nos ha ido mientras están todos juntos y de qué forma nos hace miserable la existencia cuando nos quedamos con los compañeros del mismo sexo; ya lo dijo Juanga, no cabe duda que es verdad que la costumbre es más grande que el amor. He padecido el amor, no me gustó.
Aquí aparece otra cosa, la música. Todo lo que escuchamos es de ancianos. Ya no se puede decir que qué tiempos los de Dio con Black Sabbath o la mera onda de los Shocking Blue sin que te vean como un anciano decrépito, vaya, hasta los 90 se han vuelto obsoletos, con todo y que alguien con el mínimo conocimiento musical sepa que la mayor parte de la música se ha vuelto mierda después de los años 70, con sus muchas excepciones, y el que me refute que aviente el primer disco de Flans o el Let´s Dance de Bowie.
Y ya empecé a ser lépero e incorrecto, lo cual no está bien en estos tiempos. Perdón si alguien se sintió ofendido por la referencia a la mierda ¿debo escribir m***da? Para que se vea más bonito?
Supongo que debo en este momento ondear las banderas de los movimientos LGBT, feministas, izquierdista, ciclista, animalista, vegano, ambientalista y todas esas cosas necesarias de suscribirse para aparentar ser una persona de bien. No. lo siento. En estos casi cuarenta también he aprendido que todas estas movilizaciones son llamados claros a la intolerancia aunque se traten de ver muy abiertos y democráticos. Con todo respeto pero ya no les tengo respeto.
Y aun así la parte cursi de mi quiere al mundo, de una manera salvaje, imprudente, sucia, idiota, pero sincera. Algo de cariño le tengo y por eso odio a quienes no respetan el espacio y vida de terceros –que es el 90% de la población- y vivo y muero por mis sobrinos, los reales y los que me he atribuido y eso, únicamente eso, es lo que me ancla a este estúpido mundo, la despreciable esperanza de que algo puede cambiar y que puedo ser parte de ello.
Fuera de eso algo he disfrutado. Momentos principalmente con cada uno de los que leen estas líneas y lo aseguro porque consciente soy de que tengo pocos lectores y casi todos forman parte de mi vida, cada uno sabe lo que le debo –habrá quien se haga como que no y que al contrario le estoy en deuda-, lo que hemos vivido y lo que pudiera faltar. Para mí ha sido mucho, lo agradezco, pero a la mierda los cuarenta y la vida que les sigue.