martes, 23 de abril de 2013

Las desapariciones


Me enteré, como la mayor parte de los interesados, a través de las redes sociales del rumor en torno a una posible desaparición del Centro Cultural Mariano Jiménez (CCMJ) para trasladar a ese espacio la Biblioteca Central del Estado. Poco después comencé a recibir mensajes y llamadas respecto al tema y como lo comenté en su momento, esperé hasta tener suficiente información para opinar.
Lo cierto es que por descabellado y fuera de lugar que parezca dicho rumor hay bases para pensar en que pudiera ser cierto; durante la presente administración de la Secretaría de Cultura me ha tocado escuchar de manera directa pensamientos en voz alta sobre la posibilidad de cerrar espacios “pequeños” como las casas de barrio, el Museo de Othón y el propio CCMJ dado que –palabras más, palabras menos- representan gasto y no producen ingresos propios que las hagan viables. Al día siguiente vi que en efecto, había una manta oficial que anunciaba la remodelación para la Biblioteca Central.
El asunto motivó la movilización de parte de la comunidad, principalmente del colectivo Es hora de hacernos agua, quienes realizaron un breve plantón en el CCMJ y colocaron algunas mantas en protesta. Por su parte la Secult emitió un escueto comunicado desmintiendo el rumor señalando que desconocía cómo había surgido esa versión. Pese a la existencia de la manta.
Días después, en un encuentro entre el colectivo y directores de la Secult se reiteró que no se daría el cambio rumorado y se dijo, cito textualmente a Antonio Trejo, “y sobre todo, la palabra dada de que no habrá represalias contra nadie”. Con ello se dio por concluido el asunto. O casi.
Una lectura a fondo del caso nos lleva a una realidad más alarmante: La Secretaría de Cultura vive una grave crisis.
A partir de la creación del Consejo Estatal para Cultura y las Artes, las dependencias encargadas de la cultura en San Luis Potosí han tenido que remar a contracorriente y contra todos, funcionarios que no entienden ni les importan las artes y artistas que cuestionan todo por igual. Es cierto que no siempre ha habido aciertos y en algunos casos en verdad se han dado malversaciones, pero sigo creyendo que las instituciones culturales son indispensables para el desarrollo integral del estado, de la nación, del mundo, pues. En ese sentido es alarmante el desconocimiento y desdén de la actual administración sobre el entorno de creación cultural y la trayectoria que se ha vivido, elementos indispensables para planear y dirigir la promotoría cultural de manera adecuada.
El problema es que tampoco parece que eso interese mucho, en varios de los titulares hay ignorancia, menosprecio y altanería, en algunos casos las tres juntas y a eso hay que agregarle una total impericia política y el hecho de que existe una marcada ausencia de liderazgo en la Secretaría.
Los signos empezaron a darse temprano, justo enseguida del caos vivido tras la destitución de Fernando Carrillo, el erróneo nombramiento de Carlos Beltrán y el encargo temporal a Arturo Castillo. El mensaje era claro, a este gobernador no le interesa en absoluto la cultura y si nos remontamos al inicio hay que recordar que había la intención de fusionar esta con la Secretaría de Turismo, plan que no se llevó a cabo no tanto porque le haya quedado clara a Fernando Toranzo la importancia de la Secult, sino porque cuando le presentaron el costo financiero de esa acción desistió del asunto.
La crisis generó sin embargo una parte positiva. Al verse desvinculados de una participación activa en el desarrollo de las políticas culturales los creadores llevaron a cabo acciones para establecer su posición y también para continuar trabajando más allá de las actividades oficiales; la valía de las jornadas de la Comunidad Artística Potosina en el Centro Cultural Universitario Bicentenario dieron la idea de que podría haber un trabajo conjunto que al paso de los meses se ha difuminado y la Secretaría ha devenido de espacio abierto a uno de reacción improvisada sobre las peticiones y posturas de los creadores del estado. A la luz – o más bien penumbra- de esto hemos visto crecer propuestas civiles para sostener la actividad artística con acciones importantes como las galerías independientes y proyectos como NOPAL, que vienen a llenar los vacíos dejados por el estado, cada vez más grandes, cada vez más alarmantes.
¿Por qué la necesidad de señalar que no habría represalias? Esa es una actitud perdonavidas, he sabido que se estuvo investigando a quienes bajo sueldo gubernamental pudieron haber tenido participación en las protestas. ¿Y? ¿Un salario debe callar las posturas personales? Si es así habla gravemente del criterio de quien dirige las políticas culturales como mal habla que al ser cuestionado al respecto del supuesto cierre el Director de Organismos, Mauricio Gómez,  haya respondido que no comentó antes el tema “porque me pidieron ser discreto”.
En paralelo ha aumentado la opinionitis de medios de comunicación electrónicos que se han dado a la tarea, visto el río revuelto, de denostar a través de falsedades y verdades a medias a la institución y sus funcionarios -notas en las cuales por cierto he sido envuelto y de las cuales me deslindo en absoluto-  sin que haya una capacidad de reacción al respecto.
Urge un liderazgo efectivo y urge que los funcionarios sean sensibles y capaces frente a la realidad que se está enfrentando, urge dar respuesta a las demandas no sólo de grupos determinados, sino de la población en pleno en torno las acciones y la manera en que se está trabajando, aceptar los errores y corregirlos por el bien general, crear una convivencia efectiva y ser de nuevo el vínculo entre creadores y sociedad que se requiere y no meros repetidores de ideas de planes estatales y nacionales que responden a ambiguos planes sexenales, la cultura está viva y no debe limitarse a planes de corto alcance, sino contemplar y dignificar la riqueza pasada, presente y futura de San Luis Potosí.
Quedan muchas preguntas al aire: ¿Por qué no se clarificó y señaló a los responsables de poner la manta oficial en el CCMJ si no hay intención de cerrarlo? ¿Fue un error? ¿Por qué el titular de Secult no clarifica y en cambio envía a subordinados? ¿Cuál es la política cultural que se lleva independientemente al Plan Estatal de Desarrollo? Hay que evitar las innecesarias desapariciones, principalmente las que corresponden a nuestro patrimonio. Conozco y fui compañero del equipo al frente de la Secretaría por muchos años; sé de la probidad de muchos de ellos; sé de las mentiras que se dicen desde afuera sobre el manejo de los recursos; sé de quién tiene un compromiso real y quien solamente cuida su quincena; sobre todo sé la importancia de una institución que puede formar mejores ciudadanos y eso, eso hay que cuidarlo.

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