martes, 2 de agosto de 2005

Del Concurso Estatal de Teatro (I)

dHace 11 años, durante la lectura del dictamen del Concurso Estatal de Teatro, Rodolfo Obregón, presidente del jurado, señaló la baja calidad de las obras presentadas y advirtió la necesidad de contar con una mejor preparación para quienes practicaran teatro en San Luis Potosí en general. A los grupos obviamente no les gustó esa percepción del jurado y lo acusaron de vendido. Desde mi punto de vista las apreciaciones, aunque agarraron parejo, tenían mucho de ciertas, incluso faltó señalar la incapacidad para la autocrítica, que es uno de los principales defectos de los artistas locales.
Ahora en 2005, después de varios años de no hacerse de esa manera, se organizó un concurso para seleccionar una de las dos obras que podrán representar al estado en la Muestra Nacional de Teatro que se llevará a cabo en esta capital en noviembre. A la convocatoria respondieron 21 grupos -varios de ellos con una trayectoria prácticamente desconocida-, se designó al Teatro del IMSS como sede principal y se decidió que se llevaría a cabo de manera maratónica en apenas 5 días.
Establecido lo anterior, nos dispusimos a ver teatro.
Desafortunadamente el Concurso fue una penosa muestra de las carencias del teatro potosino, en esos cinco días fuimos testigos de la triste realidad que los directores locales, inmersos en la vanidad, se niegan a aceptar: San Luis necesita terapia intensiva. Lo más sorpresivo es que prácticamente se trataba de los mismos directores de hace 11... cometiendo exactamente los mismos errores de hace 11 años.
De las 21 obras inscritas en el concurso no hubo una sola que destacara por su calidad, y si bien no todo fue malo, son pocas las que salieron medianamente airosas. Cabaret trágico, de Alexandro Jodorowsky, presentada por el grupo Encontrandonosotros, dirigido por Marco Zapata, fue para mi gusto lo más rescatable. El montaje se compone de una serie de cuadros donde los elementos primordiales del movimiento pánico (terror, humor y simultaneidad) son el punto en el cual convergen todos los géneros. En ese sentido la obra fue bien comprendida por el director y supo transmitirlo para sacar un aceptable trabajo de sus actores, estudiantes del segundo semestre de la Escuela Estatal de Teatro que se vieron muy superiores a grupos de mayor trayectoria. No obstante, el montaje lució algo descuidado en cuanto a la producción y sobre todo, se volvió terriblemente cansado luego de pasada una hora, si se hubieran recortado los 50 minutos restantes, seguramente el grupo habría pasado y sobre todo, se hubiera ahorrado el director el vergonzoso reclamo a los organizadores exigiendo un lugar en la Muestra Nacional. Otra obra que perdió la brújula fue Ubu Rey, de Alfred Jarry, presentada por el grupo Nosotros Somos Aquellos, del COBACH 01, bajo la dirección de Enedelia Mata Guerrero. La directora supo sacar provecho de sus muy jóvenes actores y del espacio escénico, así mismo, los elementos técnicos estuvieron al servicio de la puesta, pero desafortunadamente apostó al chiste fácil, a la parodia política sosa y eso motivó la desafortunada declive del trabajo, fuera de ello, también se puede considerar como una de las mejores presentadas.

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